Imaginemos una industria de la moda que no sólo reduzca el mal, sino que genere bien. Una industria que utilice energía limpia, conserve el agua y utilice buenos materiales una y otra vez. Creemos que ahora es el momento para construir una industria de la moda circular que restaure y regenere el medio ambiente.

Hoy en día, la industria de la moda se basa en un modelo lineal en el que se desperdicia casi tanto como se produce. Utiliza químicos peligrosos, procesos de manufactura que contaminan y arroja recursos valiosos a los vertederos.

Liberar el verdadero potencial de la moda significa repensar el modo en el que hacemos, usamos y reusamos las prendas. Esto requiere innovación para demostrar a toda la industria lo que es posible y así aplicar a gran escala soluciones que funcionan.

En esta sección

  • 5.1

    La moda, una fuerza para el bien

    William McDonough revela la agenda de innovación que podría llevar a la industria de hacer “menos mal” a hacer “más bien.

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    Mahmud/Map
  • 5.2

    Moda Reciclada

    Eleazar Guevara, mexicano finalista del desafío Tejiendo el Cambio, refrendó su compromiso por hacer que la moda beneficie a todos sus participantes durante la Cumbre Mundial de la moda en Copenhaguen. Descubre por qué.

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    Fotógrafo Erick Astudillo para Fundación C&A
  • 5.3

    Reduciendo la brecha

    ¿Puede una industria con menos brechas ser una realidad? Gwen Cunningham dice que sí y nos explica el plan que tiene la organización Circle Economy para hacerla realidad.

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    Erick Astudillo
VALOR DEL DONATIVO: €10,5 millones (2 años) (Estas cifras incluyen costos operativos pero no incluyen los honorarios consultores en relación al proyecto "Fashion for Good")
5.1

La moda, una fuerza
para el bien

Fashion for Good es una agenda de innovación ambiciosa que tiene el poder de llevar a la industria de la moda de causar ‘menos mal’ a hacer ‘más bien’. William McDonough, el hombre detrás del pensamiento “de la cuna a la cuna” explica cómo una visión audaz, aunada a una acción concreta, puede rehacer el modelo de negocio y convertir la moda en una fuerza para el bien.

¿Y si diseñáramos productos y sistemas tan buenos que sólo hicieran bien? Sin efectos negativos. ¿Cómo sería eso en la industria de la moda y por dónde tendríamos que empezar?

Hace dos años les presenté a los socios de C&A el concepto ‘Fashion Endlessly' (Moda interminable) . Eso fue el inicio de una gran idea: una visión que pudiera transformar la industria de la moda por el bien del planeta y todos sus habitantes. El resultado es Fashion for Good.

En el corazón de Fashion for Good yace una hermosa visión de lo que podría ser la industria: un modelo circular que contribuya a generar bienestar en el mundo. Hoy en día la industria carece de una visión así. ¿Cómo podemos trabajar juntos por algo si no sabemos hacia dónde vamos?

Pero sin la ejecución, una visión sólo es una alucinación. A fin de 2016, Fashion for Good comenzó la aventura rentando un edificio en el corazón de Ámsterdam. Es un espacio en el que se reunirán a líderes y se crearán las tácticas para alcanzar nuestras metas. Es la casa espiritual de la playera que ha sido nutriente biológico de Fashion for Good, una playera que se diseñó cumpliendo con los criterios oro de C2C-Certified™ y se produjo a gran escala para ser comercializadas en las tiendas C&A alrededor del mundo. Esta es una innovación en la industria de la moda, y prueba que una simple playera puede ser una oportunidad para crear bienestar social y económico.

El próximo año, Fashion for Good estará convocando a aliados clave. Fortaleceremos las redes y refinaremos nuestro concepto para hacerlo una realidad. Construiremos nuestro propio significado de lo “bueno” . ¿Cuál es un buen teñido o un buen material? ¿Qué es un buen salario o una buena economía? Ya existen muchas de estas ‘buenas’ soluciones, como tintes sin agua y un modelo económico para la circularidad, pero no están operando a gran escala. Fashion for Good albergará también el Innovation Hub, un centro que apoyará, probará y desarrollará a gran escala las tecnologías, metodologías y modelos de negocio que serán importantes para alcanzar esta visión.

Además de todo esto, estamos desarrollando un lenguaje para esta nueva era de la moda. Cuando hablamos del ‘fin de la vida’ de una prenda, inmediatamente limitamos nuestra imaginación. Una playera no está viva; es un ‘bien de consumo’. ¿Y si en lugar de decir ‘fin de la vida’, dijéramos ‘siguiente uso’? ¿Ven cómo eso rápidamente replantea la conversación? De pronto esa playera se convierte en algo que puede seguir aportando valor a generaciones siguientes.

El norteamericano promedio compra entre 40 y 60 prendas nuevas cada año. Imaginemos si cada una de esos millones de transacciones sólo generara bien en el mundo; eso es lo que buscamos.

Los Cinco Bienes

Imaginemos un mundo en el que no hubiera que elegir entre una moda ‘positiva’ y una ‘negativa’. Un mundo en el que la única opción fuera la moda “positiva”.

Hoy en día, el sistema lineal nos lleva a resignarnos al hecho de que la moda siempre tendrá un impacto negativo. Pero al rehacer el modelo de negocio, cambiamos también las reglas del juego. Podemos hacer que la moda sea siempre ‘”positiva”.

Fashion for Good se basa en estas cinco áreas, inspiradas en los principios “de la cuna a la cuna” de William McDonough.

1

Buenos
Materiales

¿Por qué?

Las fibras sintéticas y baratas emiten gases de monóxido de nitrógeno, que es 300 veces más dañino que el dióxido de carbono.

2

Buena
Economía

¿Por qué?

Más de 80 mil millones de prendas se producen en el mundo anualmente. 75% terminan en vertederos.

3

Buena
Energía

¿Por qué?

El poliéster y otros materiales sintéticos requieren entre 10 y 25 veces más de energía eléctrica para su producción que las fibras naturales.

4

Buena cuidad
del agua

¿Por qué?

Se requieren 2,700 litros de agua para producir el algodón necesario para una playera; esto equivale a lo que bebe una persona promedio en tres años.

5

Buena calidad
de vida

¿Por qué?

Millones incalculables de trabajadores de la confección son empleados informales, no reconocidos por la ley. En un estudio, 9 de 10 niños trabajadores en Bangladesh dijeron que se involucraron en la producción informal de prendas para ayudar a sus familias.

VALOR DEL DONATIVO: €2,9 millones (4 años)
5.2

Moda
reciclada

Erick Astudillo

Durante la Cumbre Mundial de la Moda en Copenhaguen, Eleazar Guevara, mexicano finalista del desafío Tejiendo el Cambio, refrendó su compromiso por hacer de la moda una fuerza de para el bien y que beneficie a todos los participantes, desde proveedores hasta consumidores. Nos comparte su experiencia.

Desde pequeño heredé la pasión por desarrollar telas recicladas gracias a mi familia, que tenía una pequeña fábrica de textiles. En la empresa de mi familia me di cuenta de que la industria del reciclaje aún tenía mucho que ofrecer y no se estaba aprovechando lo suficiente. Hoy me dedico a coordinar la producción y venta de los textiles de materiales reciclados de la empresa que fundé con mi socio Wilfred Wirth en 2014, NOVABORI.

En un principio, nos dedicábamos a crear productos de bajo valor agregado, destinados a convertirse en trapeadores, cobijas, manteles o alfombras para automóviles. Al darnos cuenta de que este mercado estaba estancado y no era competitivo, decidimos darle un giro de 180 grados. Actualmente, contamos con el apoyo de siete fábricas ubicadas en Tlaxcala y Puebla, que transforman diversos materiales –como PET, algodón y poliéster– en telas cómodas, suaves y modernas, diseñadas específicamente para la industria de la moda.

El mayor reto al que me he enfrentado ha sido convencer a los clientes de consumir nuestros productos porque el reciclado normalmente es asociado a la mala calidad. NOVABORI ha roto ese paradigma.

En septiembre de 2015, vi en internet un concurso para proyectos en moda sostenible y decidí participar. Se trataba del desafío Tejiendo el Cambio, organizado por Fundación C&A y Ashoka; una iniciativa que apoya las ideas de emprendedores sociales como yo, que compartimos la misma visión de la moda como una fuerza para el bien. NOVABORI fue seleccionado como uno de los diez proyectos finalistas dentro de más de 300 participantes, por lo que tuve la oportunidad de asistir a la premiación, que se llevó a cabo durante la Cumbre Mundial de la Moda en Copenhague), en mayo de 2016.

Para mí asistir a la Cumbre representó una oportunidad única en la vida, a pesar de no haber obtenido un galardón, estar en el evento fue la mejor parte del concurso Tejiendo el Cambio, pues aprendí más acerca de sustentabilidad desde el punto de vista de negocios y no sólo del reciclaje. Pude platicar con dueños y colaboradores de empresas de la industria de todos tamaños y pude conocer a personas increíbles que también son generadores de cambio, con ideas impresionantes que me han impulsado a crear nuevas telas. Abrió mi panorama –así como muchas puertas– y ahora estoy seguro de qué quiero para NOVABORI.

En Copenhague refrendé mi compromiso hacia mi proyecto porque me di cuenta de que los consumidores exigen cada vez más a las empresas que sean socialmente responsables, por eso debemos cambiar la forma en la que hacemos negocios. Para NOVABORI es esencial escuchar a quienes participan en la cadena de suministro y consumo porque nuestro ideal es beneficiar a todos.

Este ha sido un año de mucho aprendizaje, especialmente en materia de sostenibilidad y nuevas técnicas de reciclaje, con el cual NOVABORI podrá seguir innovando y poniendo su granito de arena para que la industria de la moda se convierta en una fuerza para el bien.

Gracias a este empuje, ahora NOVABORI desarrolla textiles de alta calidad que son utilizadas por diseñadores emergentes, así como empresas pequeñas y medianas.

Los ganadores del Desafío de Ashoka
Ashoka y Fundación C&A lanzaron Tejiendo el Cambio, la iniciativa mundial que busca desatar el potencial de los emprendedores sociales para lograr una industria de la moda más justa y sostenible. Conoce cómo los ganadores en 2016 están hacienda de la moda una fuerza para el bien.

VALOR DEL DONATIVO: €256 mil (1 año)
5.3

Cerrando el ciclo
en textiles

Erick Astudillo

El diseño fue mi primer amor, pero mientras estudiaba diseño de modas me di cuenta de que hay un lado menos glamoroso de la moda que está escondido. Su modelo lineal [de hacer, usar y descartar] me parecía absurdo y fuera de control, por eso me fui desencantando cada vez más de aquella industria por la que quería ser aceptada.

Me di cuenta de que si seguía por ese camino, sólo cosecharía pequeñas recompensas como diseñadora, ya que estaría trabajando dentro de un sistema predominantemente lineal. Sabía que el diseño tenía un desafío más grande: diseñar una nueva cadena de suministro y modelo operativo para toda la industria. Por eso entré a Circle Economy en 2014.

En Circle Economy trabajamos para la implementación práctica y escalable de una economía circular. En la industria de hoy, veo la intención de migrar a la circularidad en un mundo lineal. Pocos están trabajando en cambiar la infraestructura de forma sistémica para poder hacer una realidad la industria de ciclo circular. Aquí es donde entra en juego el programa Circle Textiles.

Este programa busca acelerar la transformación del sistema para permitir que las innovaciones tecnológicas de recuperación de material textil alcancen todo su potencial. Junto con nuestros miembros, detectamos los fallos en el sistema y creamos nuevas tecnologías y modelos que puedan ser adaptados y utilizados por un mercado que no existe todavía. Medimos nuestro impacto compartiendo las lecciones que hemos aprendido a través de los casos de estudio, simposios y herramientas digitales.

Para poner un ejemplo práctico, nuestro equipo se preguntó: “¿Por qué el reciclado de textiles de alto valor no se está dando a gran escala y qué es lo que ocasiona un cuello de botella en el sistema?”. Una de las respuestas tenía que ver con cómo se clasifican los textiles post consumo. Para introducir de nuevo los textiles reciclados a la cadena de suministro usando tecnología de reciclaje de alto valor, las prendas que pierden uso deben clasificarse por tipo de fibra. La división tradicional de textiles se hace a mano, algo que consume tiempo y es caro. Además, las pequeñas diferencias que hay en las mezclas de fibras no se pueden detectar a mano. Todo esto nos lleva a pensar que actualmente no existe una solución a gran escala para crear insumos reciclados de alto valor.

Para superar esta situación, hemos trabajado con un grupo de recolectores, clasificadores, fabricantes de maquinaria, así como recicladores mecánicos y químicos para desarrollar Fibersort, una tecnología automatizada que clasifica grandes volúmenes de diferentes textiles post consumo, basándose en la composición de la fibra. Actualmente estamos trabajando con este grupo para optimizar la tecnología y probarla en un ambiente comercial.

Otro ejemplo es el trabajo que hicimos el año pasado con ReBlend, el Ejército de Salvación y G-Star para convertir el excedente de textiles en un nuevo material bruto e identificar el ahorro ambiental del proceso, así como la circularidad en términos de negocio. De cualquier modo, reconocemos que no podemos llevar a cabo un solo proyecto y esperar que surja una nueva industria de textiles circular.

Por ello creamos la herramienta Circle Fashion, una nueva herramienta para aquellas marcas que quieren conocer la viabilidad comercial y el impacto ambiental de cerrar el ciclo. Nuestro plan es ofrecer licencias de uso de la herramienta para asegurar que tenga un mayor alcance. No queremos construirla en una ‘torre de marfil’, por lo que encontrar marcas aliadas es una prioridad alta. Tenemos que asegurarnos de que lo nuestros desarrollos realmente sirven para las necesidades de la industria.

Mientras el porqué de la circularidad se entiende cada vez mejor, el cómo sigue en gran parte sin respuesta. En alianza con Fundación C&A, podremos encontrar estas respuestas más rápidamente. Juntos cerraremos la brecha entre una intención y una realidad.