Imaginemos un mundo en el que el trabajo forzado e infantil estuvieran relegados en los libros de historia. Creemos que un mundo así debe ser una realidad.

Hoy en día, 45.8 millones de personas alrededor del mundo aún viven en condiciones de esclavitud moderna. Las normas de género, el racismo, la pobreza y la fragmentación (y la fragmentación de las cadenas) de las cadenas de suministros globales mantiene a gente atrapada en tales condiciones. La única forma de generar cambio es desafiar radicalmente las formas de pensar.

Nuestros aliados en Asia y Brasil están intentando modificar normas arraigadas, mientras que en México seguimos tratando de desentrañar los problemas más escondidos. Porque nuevas formas de pensar generan oportunidades para realizar intervenciones tácticas en las fábricas y comunidades en las que persiste el trabajo forzado e infantil.

Trabajando en equipo, podemos cambiar las expectativas y liberar individuos.

En esta sección

  • 3.1

    Una plataforma para la acción colectiva

    Mercia Silva nos comparte algunas soluciones para atacar el crecimiento del trabajo forzado en Brasil, reuniendo al sector privado, público y social.

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    Ben Langdon
  • 3.2

    Caminos para la libertad

    Tomasa Nancy Guarachi habla sobre cómo se liberó del trabajo forzado con el apoyo del Centro de Apoyo y Pastoral del Migrante (Cami).

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    Tatiana Cardeal
  • 3.3

    Defender derechos transforma vidas

    La señora Bunshwari nos explica cómo está protegiendo a adolescentes y niñas del trabajo forzado en las hilanderías en Tamil Nadu, en India.

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    Ryan Paul Lobo
VALOR DEL DONATIVO: €155 mil (1 año)
3.1

Una plataforma
para la acción
colectiva

El trabajo forzado en Brasil va en aumento. Se perpetúa debido a una fuerte discriminación de género e inequidad racial, así como a un clima económico y político turbulento. Entonces, ¿cómo podemos erradicarlo? Mercia explica que la única forma de lograrlo es reunir a las empresas, las ONGs y el gobierno para buscar una solución colectiva que pueda acabar incluso con los problemas más arraigados.

Alguna vez alguien me dijo que para ser feliz había que ser ignorante. Pero yo no soy ignorante. Y no puedo estar feliz con la situación en Brasil. De pequeña quería ser arquitecta o ingeniera, pero me dijeron que eso no era posible por ser niña. Eso me motivó a dedicar mi vida a buscar el cambio. En 2013 establecí InPACTO para apoyar a las empresas a mantener cadenas de suministros libres de trabajo forzado, problema que afecta de manera desproporcionada a las mujeres.

Nuestra misión es reunir a la gente indicada, desde marcas y proveedores hasta gobierno y organizaciones sociales, para discutir acerca de las barreras que debemos derribar y así encontrar las mejores soluciones. En ocasiones, estos actores no están abiertas a dialogar entre sí. Para resolver problemas es necesario hablar, y ninguna voz debe quedar fuera de la conversación.

En 2005, la Organización Mundial del Trabajo y tres organizaciones brasileñas sin fines de lucro crearon el Pacto Nacional para la Erradicación del Trabajo Forzado. Al firmar el pacto, las compañías reconocieron la existencia de la esclavitud en Brasil y se comprometieron a cumplir con diez principios por una cadena de suministro justa y equitativa. Aunque muchas marcas grandes firmaron el pacto, no ha habido progreso. Y eso se debe a que las causas fundamentales de la esclavitud no se han resuelto.

La profunda discriminación de género y la desigualdad racial hacen que tengamos una cultura que sigue aceptando que algunas personas sean tratadas como mercancía. Además, tenemos cadenas de suministro turbias que están al servicio de un mercado que admite productos y trabajo barato. Estas son las fuerzas subyacentes que rigen el trabajo forzado, son complejas y demandan tiempo para cambiarse.

InPACTO tiene la misión de revitalizar el Pacto Nacional, apoyando a más compañías a adherirse a él y empoderándolas para tomar acciones más efectivas en torno a sus principios. Pedimos a los miembros que trabajen de manera colaborativa para crear planes de acción a corto y largo plazo para alcanzar metas clave, como contratar a sobrevivientes del trabajo forzado, validar a los proveedores de manera más completa y promover el trabajo digno. También ofrecemos acceso a herramientas críticas, como monitoreo de la cadena de suministro, evaluación de desempeño, análisis comparativos y capacitación.

Hoy en día continuamos nuestro trabajo con las empresas más importantes de Brasil. Y junto con Fundación C&A, estamos diseñando un programa para comenzar a reunirnos con otras compañías de su cadena de suministro. Queremos comunicarles la importancia de unirse a InPACTO y desde ahí esperamos poder desarrollar planes de acción para erradicar el trabajo forzado.

Está claro que aún falta mucho por hacer. Pero cada vez tengo más esperanza. Creo que la gente, y por tanto las compañías, puede cambiar. Sólo necesitamos trabajar juntos.

Incidencia de trabajo forzado en Brasil*

0
mil

esclavos en 2013

0
mil

esclavos en 2015
(Fuente: Freedom Fund)

* El artículo 149 del Código Penal de Brasil proporciona la definición del concepto brasileño de ‘trabajo análogo a esclavitud’ al criminalizar las diversas prácticas que llevan a que los trabajadores realicen sus labores: en condiciones degradantes; por horas excesivas; en condiciones de trabajo forzado o en situaciones en las que su libertad se ve restringida. El concepto brasileño va más allá de la definición internacional de ‘trabajo forzado’ establecida en la Convenciones de la Organización Mundial del Trabajo al no requerir un elemento coercitivo y abarcar la servidumbre por deudas, así como otras condiciones degradantes o de explotación.

Firmantes del
Pacto Nacional

300

compañías firmaron

121

de ellas están en la industria de la moda

=
35
%

del PIB Brasileño

Miembros de InPACTO

51

compañías

13

organizaciones de la sociedad civil

6

son organizaciones
sectoriales que conglomeran cientos de
otras compañías

En 2003, el gobierno de Brasil comenzó a publicar una lista de compañías que se benefician del trabajo forzado, llamada “lista sucia”. Su publicación fue suspendida en 2014 por la Corte Suprema Federal de Brasil. En 2016, InPACTO y sus aliados unieron fuerzas para abogar por la divulgación pública de la lista sucia. Después de dos años de disputa legal, el Ministerio del Trabajo volvió a publicar la lista de nombres en marzo de 2017.

VALOR DEL DONATIVO: €171 mil (2 años)
3.2

Caminos para la libertad

Desde hace cuatro años, Fundación C&A trabaja con el Centro de Apoyo Pastoral para Migrantes (CAMI) en la prevención del trabajo forzado en la región metropolitana de Sao Paulo, así como en la garantía de los derechos de los migrantes. Nancy, quien trabajó en Brasil en una situación análoga a la esclavitud por un año, nos explica la importancia que tuvo el CAMI para ella.

Desde hace cuatro años, Fundación C&A trabaja con el Centro de Apoyo Pastoral para Migrantes (CAMI) en la prevención del trabajo forzado en la región metropolitana de Sao Paulo, así como en la garantía de los derechos de los migrantes. Nancy, quien trabajó en Brasil en una situación análoga a la esclavitud por un año, nos explica la importancia que tuvo el CAMI para que ella.

Decidí salir de Bolivia para huir de la violencia doméstica, de las agresiones cada vez más frecuentes de mi ex marido. Me llevé a mi hijo, que aún era un niño, y solamente una maleta de ropa. Fue una decisión difícil, pero necesaria. Me encontraba al límite de mi resistencia física y emocional. Esa fragilidad me llevó a otra situación dramática: caí en manos de personas que practican tráfico de personas en la frontera con Brasil.

Fuimos atraídos por la promesa de una vida mejor, un trabajo, un nuevo comienzo en otro lugar. El viaje en camión duró 24 horas. Al final del día nos llevaron a los talleres de costura. Al llegar, la primera instrucción que recibimos fue que no podíamos salir ni hablar con gente de afuera.

En el taller al que me llevaron, el trabajo comenzaba a las siete de la mañana y terminaba a las diez de la noche. Los primeros cinco meses no recibí ni un centavo. Me decían que estaba trabajando para pagar el pasaje y la alimentación de los meses anteriores. Después de seis meses me dieron el equivalente a 130 dólares americanos, menos de lo acordado. Cuando cobré conciencia de lo que estaba sucediendo, me di cuenta de que me había convertido en esclava.

Ryan Paul Lobo

Así fue durante casi un año. Un día conocí a una mujer, una amiga. Ella me dijo que existía una salida para el trabajo forzado: el Centro de Apoyo Pastoral para Migrantes (CAMI). Ella también me ayudó a encontrar un mejor trabajo en otro taller.

Fue cuando las cosas empezaron a cambiar. Con la ayuda de CAMI, regularicé mis documentos migratorios, hice un curso de portugués y recibí asistencia médica.

Participé también en una actividad que resultó decisiva para mí: las pláticas rondas de conversación. Las mujeres se reúnen, comparten experiencias, intercambian ideas, hablan sobre sus problemas y buscan soluciones. Estas conversaciones me dieron ánimo para seguir viviendo. Funcionan como una corriente positiva en la que todos se ayudan.

En el CAMI también hice cursos de sastrería básico y avanzado. Con mi nuevo trabajo pude ahorrar dinero y compré una máquina de coser. Hoy tengo mi propio negocio. Hago ropa sobre pedido. Mi hijo va a la escuela, tiene amigos y estudia portugués. Gracias al contacto con el CAMI pude fortalecer mi autoestima. En las pláticas reuní fuerzas y conocí mis derechos. Hoy soy una mujer fuerte, independiente, libre. Hoy lucho por alcanzar mi mayor sueño: regresar a mi país.

Resultados 2016

3.049

inmigrantes regularizados y con permiso de residencia

906

visitas a talleres de costura para combatir el trabajo forzado con acciones educativas

560

apoyo legal a 560 inmigrantes víctimas de estafadores, con problemas laborales y de violencia doméstica

257

mujeres participaron en las pláticas

VALOR DEL DONATIVO: €2,7 millones desde 2015
3.3

Defender
derechos
transforma
vidas

Ryan Paul Lobo

En nuestro hotspot en Tamil Nadu, gracias al liderazgo de Freedom Fund estamos fortaleciendo trece ONGs locales para proteger a los que corren el mayor riesgo de caer en trabajo forzado. La Sra. Bhuwaneshwari explica cómo su organización, Peace Trust, apoya a niñas en hilanderías y colabora con las comunidades para atacar las causas subyacentes que llevan a niños y jóvenes a ser víctimas del trabajo forzado.

Cuando terminé la escuela, comencé a trabajar en una hilandería. Me vi obligada a entrar a un esquema de labor llamado Sumangali, porque mi padre estaba muy enfermo y no podía trabajar. Sacar a mi familia adelante se convirtió en mi responsabilidad.

Cuando llegué a la hilandería, tuve una sensación de abandono. Las condiciones, las largas jornadas y el estrés emocional eran muy difíciles de sobrellevar. Durante los turnos de trabajo no se nos daba tiempo suficiente para ir al baño y sólo nos daban 30 minutos al día para comer. Casi nunca veía a mi familia. Muchas de las niñas no podían soportar la carga de trabajo – de 12 a 16 horas al día – o la forma en que las trataban los gerentes. Yo las consolaba, pero mis supervisores me regañaban si nos veían. Durante todo ese tiempo, yo no sabía nada sobre mis derechos.

Las cosas comenzaron a cambiar para mí en 2015 cuando asistí a una reunión organizada por el proyecto de trabajadores jóvenes de nuestra localidad. Fue cuando conocí a la organización Peace Trust y me enteré de sus esfuerzos por reducir el riesgo que enfrentan los trabajadores jóvenes. Después de todo lo que yo había pasado, supe que eso era algo en lo que me quería involucrar. Así que me apunté como voluntaria para ayudar a organizar otra reunión para toda la comunidad. Después, cuando uno de los coordinadores de campo renunció, me llamaron a entrevistarme para el puesto. Me convertí en coordinadora de campo en 2015.

Las niñas van a las hilanderías porque es la única opción que tienen. En algunos casos, necesitan ayudar a pagar las deudas que han incurrido sus familias para pagar, por ejemplo, gastos médicos. Otras no tienen las habilidades necesarias para buscar otro tipo de empleo. Nosotros estamos aquí para demostrarles que pueden continuar con su educación y que sí existe otro camino.

Ahora proporciono apoyo a niñas adolescentes en seis localidades de Srirampuram Panchayat. Les doy capacitación sobre sus derechos como trabajadoras, sobre seguridad y salud laboral, así como apoyo en educación, habilidades básicas y orientación vocacional.

Generar conciencia en la comunidad sobre lo que sucede en las hilanderías es muy importante. Y recién estoy empezando a ver cambios de actitud en la comunidad. Al comprender los problemas de salud y fertilidad que pueden tener, las familias se están cuestionando si deben mandar a sus hijas a trabajar a las hilanderías. Una persona incluso dijo: “no mandaremos a nuestras hijas menores de 18 años a las hilanderías”.

Hemos establecido relaciones para asegurar la protección de las trabajadoras en 25 hilanderías de la región. Aunque algunas están más preocupadas por las ganancias que por la seguridad, las hilanderías con las que trabajamos no obligan a las niñas a trabajar tiempo extra. Además, se proporciona a los trabajadores equipo de seguridad como máscaras, gorros y guantes, lo que ayuda a prevenir las lesiones serias más comunes.

Después de mi propia experiencia en la hilandería, estoy decidida a cambiar la vida de las niñas. Me siento agradecida y orgullosa de poder hacerlo.

0.0

vidas beneficiadas

Incluye participantes regulares de los programas de Freedom Fund, miembros de grupos comunitarios y grupos de autoayuda, personas rescatadas del trabajo forzado, y aquellos que recibieron servicios educativos, psicosociales o para generar ingresos.

0.00

grupos comunitarios establecidos

Los grupos actúan en contra de las causas de vulnerabilidad. Los grupos de adolescentes generan conciencia sobre derechos laborales, se protegen mutuamente de reclutamientos riesgosos y promueven un mayor acceso a capacitación vocacional.

634

personas
liberadas

En julio de 2016, Freedom Fund formalizó una política para apoyar liberaciones, proporcionando servicios de recuperación a los sobrevivientes. Esto significa que ellos pueden restablecerse con sus familias o de manera independiente, y tener acceso a asistencia socioeconómica y legal para poder conservar su libertad.

Lecciones
aprendidas

Pensar a largo plazo

Las sequías y el cambio climático, la inequidad estructural de género, así como la naturaleza móvil de la industria y la fuerza de trabajo, son sólo algunos de los macro factores que perpetúan el trabajo forzado. Esto, combinado con problemas locales matizados y los niveles variables de capacidad institucional, deja claro que no existen soluciones rápidas. Necesitamos tener la confianza suficiente para invertir a largo plazo.

Ir más allá de la sensibilización

Las mujeres jóvenes están más conscientes del peligro que supone trabajar en las hilanderías. Sin embargo, también les queda claro que prácticamente no tienen otras opciones. Sin empleos alternativos a los que puedan acceder en el área, la sensibilización tiene un impacto limitado. Debemos continuar desarrollando estrategias para la creación de empleos alternativos.

Abordar la falta de transporte

La falta de transporte restringe el acceso a los empleos alternativos y hace que las mujeres se vean forzadas a quedarse en sus localidades. Proveer un transporte seguro y accesible podría tener un gran impacto a corto plazo en el trabajo forzado. Si la gente es cautiva de un mercado, no tiene poder de negociación. Si tiene alternativas, pueden negociar mejor las condiciones laborales y salario.

Enfocarse en las familias

Las circunstancias económicas de los hombres y las mujeres no pueden verse por separado. La evidencia demuestra que un enfoque en las familias propicia el desarrollo, la equidad de género y combate mejor a la pobreza extrema. Debemos considerar invitar a los miembros de las familias a unirse a los grupos de adolescentes e incorporar más visitas a las casas.

Priorizar la salud

Con frecuencia las mujeres piden préstamos con altos intereses a intermediarios (prestamistas) para poder pagar sus gastos médicos. Este es un factor importante en la perpetuación del trabajo forzado. En lo sucesivo, necesitamos comprender los problemas del hotspot para desarrollar intervenciones en torno a la salud que ayuden a romper el ciclo de deuda y trabajo forzado.

Mejorar las condiciones en las hilanderías

Existe una relación sistémica entre las condiciones de las hilanderías y el trabajo forzado. Si las condiciones siguen ocasionando problemas de salud, la gente seguirá pidiendo préstamos con altos intereses para pagar sus gastos médicos. Para pagar estos préstamos, las familias tendrán que mandar a su siguiente hija a trabajar en las hilanderías. Necesitamos seguir colaborando con actores clave, tanto comerciales como del gobierno, para fortalecer la capacidad de las organizaciones locales que pueden ejercer influencia sobre los dueños de las hilanderías para que mejoren las condiciones.

La historia de Mercia
Mercia, Directora Ejecutiva de InPacto, nos comparte los desafíos de su lucha para erradicar el trabajo esclavo en Brasil.